lunes, 17 de septiembre de 2018

Primeras sensaciones en África


Para empezar, me gustaría deciros que si no he publicado antes, es porque no he tenido medios, ya que el wifi del campamento dejó de funcionar el día siguiente que llegamos, así que no he podido actualizar el blog. 

Dicho esto, voy a contaros un poco mis primeras vivencias en el país. Veréis que soy bastante concreta, os cuento bastantes detalles, porque muchos me preguntáis cosas más precisas y intento explicaros un poco todo, pero no me gustaría ser pesada, así que si no os parece bien, me lo decís y para el próximo post lo intento mejorar. 

El domingo 2 de septiembre salimos de Barcelona con Ainara, una médico pediatra con quién compartiremos los 3 meses. Aterrizamos en Addis Abeba el lunes 3 a las 6:30h de la mañana, hicimos el visado, recogimos las maletas (nos llegaron todas) y a continuación nos recogía en el aeropuerto un conductor que nos llevaría directas para Meki. La salida de Addis fue un tanto curiosa, ya que la manera de conducir de aquí es bastante caótica: sin ley ni orden. Al cabo de un rato, el paisaje fue cambiando; pasamos de los edificios y agobio de la gran ciudad a los prados verdes de Teff (cereal etíope). El viaje duró unas 2 horas, pero se hizo bastante más corto de lo que esperaba.

La recibida en el campamento fue muy buena, enseguida vinieron los niños del orfanato a saludarnos. Dentro del recinto había ya mucha gente esperando para ser visitados en el hospital y que nos miraban con gran expectación cómo íbamos cargadas con nuestras maletas. Al ver la casa de los voluntarios, la verdad es que me llevé una sorpresa, pensaba que sería más pequeña de lo que en realidad es. Tenemos un espacio abierto donde está la cocina, una mesa para comer y unos sofás; hay también 1 baño y 3 habitaciones para compartir. Actualmente vivimos 6 personas.
El primer día fue de aclimatación; nos enseñaron todo el recinto, formado por diferentes edificios y que se divide en diferentes zonas: hospital, oficinas, casa de los voluntarios, orfanato y cocina. 

El martes por la mañana preparamos la sala de fisioterapia donde yo realizaría los tratamientos; a mediodía ya estaba todo a punto para empezar por la tarde con pacientes. 

A partir de ahí he ido poco a poco teniendo más pacientes. Una cosa muy curiosa de aquí es el saber cuándo vendrán; tú les dices un día y muchos aparecen el día que quieren o no aparecen, así que cada día es una sorpresa saber quién vendrá.

A nivel profesional estoy aprendiendo mucho de esta experiencia; estoy viendo patologías que en España muy probablemente no vería nunca (quizá porque allí ni existen o porque es “raro” de ver) y además, el hecho de trabajar conjuntamente con las compañeras pediatras hace un trabajo mucho más completo (aportando cada uno opinión desde su campo), aprendes mucho más y te aporta mucha más información (dentro de las posibilidades que tenemos aquí). Unido a esto, los recursos de material son mucho más limitados a lo que podemos tener allí; el abanico es más pequeño, pero nos acabamos adaptando a lo que hay.         Una de las cosas que me gusta y valoro mucho es poder tratar a los pacientes que están ingresados en el hospital, ya que la mayoría son bebés que se les puede dar estimulación desde el principio. La cara de agradecimiento de las madres mientras intentas ayudar a sus bebés, la verdad es que no tiene precio y no se paga ni con el mejor oro del mundo, así que es la mayor satisfacción que se puede esperar y si además el tratamiento funciona, ¡ya es la bomba!.
El horario de trabajo que hacemos en el hospital es de 8 a 17 horas, con 30 minutos de pausa a media mañana y 1 hora para comer. Después de eso solemos hacer algo de deporte o vamos a jugar con los niños del orfanato.

A nivel personal, la verdad es que la primera semana no ha sido “fácil”, en el sentido que son muchos cambios de golpe, que me he ido por 1 año, que he dejado atrás (solo por un tiempo y de manera física) familia y amigos y que no sé qué me deparará en todo este tiempo. Un consejo que me han dado en estos momentos es plantearme este año en tramos de 3 meses, que de momento es el tiempo por el que empiezo estando aquí en Etiopía. De esta manera parece que el tiempo se acorta y no se ve un abismo muy importante de por medio, así que se hace más llevadero. Después de todo este rollo, también os digo que poco a poco vas cogiendo más confianza y la melancolía se va quedando atrás; obviamente tengo muy presente todo lo que tengo allí, pero me lo miro con alegría, no con tristeza. 
Otra de las cosas que también ayuda a romper un poco con todo son los fines de semana. En los dos que llevo aquí, hemos hecho dos planes distintos y muy muy bonitos. El primer fin de semana visitamos el Parque Nacional de Awash, que tenía unos paisajes con muchos contrastes: desde el gran valle del Rift por donde cruzaba el río Awash con los alrededores muy verdes, hasta la zona más de sabana, seco y árido, eso sí, con una gran cantidad de animales: vimos gacelas, orix, cocodrilos, hienas, dromedarios y gran cantidad de pájaros super curiosos y bonitos.

El segundo fin de semana hemos estado en la zona de Abiata- Shala. Fuimos a Lephis y Gambo, donde hicimos un trekking hasta la gran cascada de Lephis, impresionante por sus dimensiones y  por la cantidad de agua que bajaba por ella (estamos en época de lluvias); desde cierta distancia ya hacía un viento exagerado generado por la propia fuerza de la caída del agua. También visitamos la zona del parque Nacional; una zona de lagos impresionantes: por sus dimensiones exageradas y por la cantidad de flamencos que hay (en el lago Abiatta). Además, dentro del parque hemos estado por zonas más secas donde hemos visto gacelas, jabalís africanos (distintos de los nuestros), avestruces y gran cantidad de pájaros distintos, entre ellos el gran bucorvo abissino (Bucorvus abyssinicus) muy grande y típico etíope, y como ya he dicho, infinidad de flamencos.

La verdad es que de momento valoro esta experiencia tan completa muy positivamente y creo que con el paso de los días y semanas, lo será todavía muchos más. 

PD: Perdonad si os ha cansado mi redacción, me ha costado mucho concentrarme para poder escribir y me da la sensación que se hace un tanto pesado. Lo siento... 


Valle del Rift

Cocodrilos en la cascada de Awash

Gomfo, una de las comidas típicas etíopes

Cascada de Gambo

Cascada de Gambo
Cascada de Awash

Pastores etíopes de la zona de Lephis