Hola a todos,
como siempre, empiezo pidiendo disculpas por no haber publicado antes, pues desde el 27 de febrero que no digo nada por aquí… La verdad es que no es porque no estuvieran bien las cosas ni nada parecido, simplemente pensaba “mañana escribes” y así han ido pasando los días. Lo siento… aunque los que me seguís en las otras redes sociales ya vais viendo que sigo vivita y coleando :P
Pues bien, desde el 27 de febrero ha llovido y mucho. Muchas vivencias ocurridas, mucha gente por el camino y nuevas experiencias para mi mochila. Os haré un poco de resumen para no hacerme muy pesada.
En Senegal me quedé explicando que estaba viviendo sola, la cual cosa me dio mucha más calma y estabilidad. En la escuela la verdad es que cada día que pasaba era mejor, ya que estaba mucho más habituada a todo, los niños te tienen mucha confianza y eso te permite trabajar más y mejor con ellos, sobretodo con los más afectados, porque ya encontramos la manera de comunicarnos entre nosotros y entendernos en cada momento. La verdad es que esto a muchos quizá os parezca una tontería, pero poderse comunicar con un niño que está muy afectado, que no habla, que a penas mueve la cabeza, es para mi un logro muy importante. Y es que a base de tratarlo día a día, creas unos vínculos y estrategias que te permiten comprender lo que está sintiendo o queriéndote decir el niño en cada momento (salvando distancias). Ésta es la parte con la que más me quedo, en la comunicación y la respuesta positiva de él. Cuando digo “respuesta positiva” quiero decir que muchas veces cuando vemos niños muy afectados pensamos que ni siquiera están “conectados” al mundo, pero siempre siempre hay que darles una oportunidad, pues nos pueden sorprender y mucho cuando, después de darles estimulaciones, responden favorablemente a lo que les estás pidiendo. Pues como siempre digo, hay que darles la oportunidad de que puedan interactuar y hacer, ya que nunca podemos estar 100% seguros del potencial físico y sobretodo psicológico de cada niño.
Después de este rollo que no sé si he expresado lo suficientemente bien como para que se entienda, voy a continuar…
Entonces… en la escuela mi nivel de satisfacción personal fue muy elevado, pues poder compartir con estos niños me ha enseñado mucho, he aprendido mucho de ellos y creo que ellos también se han beneficiado del trabajo que hemos hecho conjuntamente. Así que estoy muy contenta por el trabajo realizado allí.
En Palmarin me acabé sintiendo como en casa. Me dio mucha penita irme, ya que estaba muy a gusto. Ya sabía donde ir a comprar cada cosa, la gente del pueblo me conocían, me saludaban por la calle, tenía amigos allí con quien compartir las horas, unas playas preciosas infinitas y con muy poca gente, unas puestas de sol increíbles, unas palmeras que daban unos cocos geniales… en fin, que el lugar me enamoró. Creo que no será la última vez que esté allí, demasiados buenos recuerdos como para dejarlos en el tintero…
Después de Senegal, tomé el avión rumbo a Mozambique, que es donde me encuentro ahora. Mozambique, muchos pensaréis “¿dónde está eso?, me suena, pero no sabría dónde situarlo”, ¿verdad?. Es normal, yo hice el mismo ejercicio, me sonaba que estaba bastante al sur, poro no sabia exactamente dónde colocarlo. Pues bien, Mozambique está justo por encima de Sudáfrica (¡este sí que lo situáis, eh!) en la parte de la costa este (a la derecha), justo en frente de Madagascar. Es un país que desde antes de aterrizar ya me sorprendió. Desde el avión pude ver una inmensidad de verde, hay muchísima vegetación, incluso en la ciudad de Maputo (capital) se ven muchos espacios verdes.
Aquí en Mozambique estoy en la misma capital, Maputo, pero en un barrio un poco apartado y un tanto marginal, una zona bastante pobre que se llama Mahotas. Aquí vine para hacer de profesora de una formación específica de fisioterapia pediátrica a fisioterapeutas de la zona de Maputo y alrededores. En total fueron 20 alumnos y había tanto técnicos de fisioterapia con muchas años de experiencia laboral como estudiantes de último año de la licenciatura de fisioterapia. La verdad es que la experiencia ha sido muy positiva (valorándola ya una vez terminado el curso), porque el feedback de los alumnos ha sido muy bueno, les ha gustado el contenido del curso y han podido aprender nuevos abordajes terapéuticos para tratar a los niños, y sobretodo les ha quedado claro lo que no deben hacer (ya que aquí se seguía haciendo la fisioterapia de hace más de 20 años en España), y como todo va evolucionando, se ha ido viendo que eso que se hacía antes no era efectivo y que hay otras maneras de tratar que son más beneficiosas para el niño y sin que sufra como lo hacía antes (ya que antes eran como salas de tortura). Perdonad, hoy estoy especialmente sincera…
Siguiendo con la sinceridad que voy comentando, os contaré que lo de ser profesora, me costó más de lo que pensaba, sobretodo los meses, días previos y durante el curso:
- Primero mientras estaba haciendo los apuntes, porque no sabia el nivel con el que me encontraría y no tenía claro si estarían muy por encima o muy por debajo de lo que estaba preparando.
- Más adelante, una vez ya en Mozambique tenía los nervios por empezar y conocer el grupo y ver si se correspondía a la idea que me había hecho.
- En el momento de dar las clases, por mis miedos de “dar la talla”, que, como ya sabéis los que me conocéis, siempre están ahí presentes.
Como valoración final y junto con el feedback positivo de los alumnos, puedo decir que me ha gustado esta experiencia como profesora, y más cuando ves que lo que has ido explicando, lo aplican (lo he visto con los fisioterapeutas del centro).
Además del curso de formación, hemos estado trabajando en la sala de rehabilitación del centro de día de niños. Vienen niños con afectaciones diversas, pero como siempre, mayormente parálisis cerebral. Además hemos intentado concienciar bien a las trabajadoras sobre cómo sentar correctamente a los niños en las sillas de ruedas, como posicionarlos para que estén mejor… Este proyecto, era un proyecto personal de Xavi Labraca, fisioterapeuta catalán que estuvo aquí el año pasado y vio la necesidad de una buena formación a nivel de fisioterapia pediátrica, ya que, como ya os he comentado, la fisioterapia que se estaba haciendo aquí, era una tortura para los niños. Ante esta necesidad, decidió que el siguiente año (2019) llevaría una persona para formar a los fisioterapeutas y de esa manera evitar que se siguieran haciendo ese tipo de tratamientos. Y así es como yo llegué aquí. He empezado la historia, como podéis ver, del revés, pero bueno, al final lo importante es que toda la información quede plasmada aquí.
Nada más, hasta aquí mi post de Senegal - Mozambique. En breve prometo escribir otro contando más cosas sobre Mozambique.
Un abrazo muy fuerte para todos.

