viernes, 18 de enero de 2019

I… ¡SENEGAL LLEGÓ!


¡Hola a todos! Primero de todo, disculpad el retraso al actualizar el blog. No sé si todos lo sabréis, pero a día de hoy creo que si. Pues bien, os cuento un poco a todos los que no sepáis del todo de qué estoy hablando… Antes del 3 de diciembre tenía que salir de Etiopía porque se me acababa el visado. A partir de ahí tenía que decidir qué hacer, si seguir hacia Senegal directamente o bien si hacer una parada para Navidad por casa, y claro, esto último tiraba mucho, puesto que pasar las Navidades fuera de casa, era duro y más sin conocer a nadie en el país, así que aprovechando que mi tía vino de visita a Etiopía, pues decidí comprar el billete de vuelta con ella y así volver acompañadas. Eso si, le dije que teníamos que mantenerlo en secreto con la familia (lo cuál no fue fácil…) para que fuera sorpresa. A los amigos solo se los dije a algunos porque ya no aguantaba más (esas cosas que pasan…). Pues nada, que me presenté el mes de diciembre en casa y pasé todo el mes junto a mi familia y amigos, así que este mes ha sido muy provechoso. He aprovechado también para hacer un buen chequeo médico y asegurarme que todo estaba bien para empezar bien en Senegal.

El día 9 salí de Barcelona (ahora sí por tiempo) y mi avión hacía escala en Casablanca, una escala larga que me hacía dormir allí, así que aproveché para hacer turismo por allí y conocer un poco la ciudad, y tuve la suerte de tener allí una amiga de una amiga que me acogió en su casa super bien y me hizo de guía turística enseñándome toda la ciudad, e incluso fui con ellos a un espectáculo de danza genial, ¡muchas gracias por todo Ester!. Al día siguiente ya me fui para el aeropuerto para embarcar rumbo Dakar, ahora sí. El avión salió con un poco de retraso, pero finalmente llegamos a la capital de Senegal. Allí me esperaba el taxista, Nicolás, que ya se había puesto en contacto conmigo antes para asegurarse que todo estaba bien. 
Solo bajar del avión la primera sensación fue: ¡Calor, que bien!, porque venía del invierno de casa, así que fue agradable. El siguiente paso fueron las maletas, no tenía nada claro que llegaran, ya que con una escala tan larga me daba mucho miedo que se perdieran, pues la verdad es que para mi sorpresa, llegaron genial. Desde el avión vi que las estaban cargando en el carro y automáticamente se me dibujó una sonrisa y un suspiro de tranquilidad en verlas… 

Después de esto, cola para el visado, sello y a por la maleta, que Nicolás me estaba esperando hacía rato. Salí con las maletas cargadas en un carro y… muchísima gente con carteles, a volverse loca a buscar el tuyo: “Laura pour Palmarin”, allí estaba Nicolás, un hombre muy alto y amable. Al llegar al coche fue muy divertido… un coche realmente antiguo con los asientos traseros forrados con plástico, el suelo con cartones y el maletero donde iban las maletas… ¡ni os lo cuento! Pero obviamente todo esto es secundario, lo importante es que el coche te lleve, ¿no? pues a la hora de arrancar, ¡el coche no arrancaba! Lo probó varias veces, pero no había manera… después salió del coche, echó agua por el motor, así a lo loco, volvió a intentarlo y el coche arrancó, ¡sorprendente! Habíamos tenido alguna experiencia similar en Etiopía, pero era para subir una cuesta muy prominente, pero claro, este estaba parado y en plano. En fin, después de esta anécdota, Nicolás me llevó hasta Palmarin, que es el pueblo donde estoy viviendo, a una hora y media mas o menos de la capital. 

Cuando llegamos a Palmarin, Nicolás se paró en un lugar como fuera del pueblo y me dijo que con el coche ya no podía ir mas cerca de la casa porque era tierra de la playa, así que tocaba acarrear con las maletas hasta la casa. Cuando llegamos, ya estaba toda la familia esperándome, me enseñaron mi habitación y cenamos. La primera impresión no estuvo mal, tengo habitación para mi sola y la familia se veía maja. El baño es una letrina en el suelo y en la casa no hay agua corriente, así que no hay ducha; está el espacio donde ducharse, pero te lavas con un cubo de agua, como antiguamente allí, así que aquí estoy, integrándome al 100% en la cultura de aquí. A la hora de las comidas también se come conjuntamente, es decir, con una bandeja grande en medio y todos comemos del mismo lugar, ellos con las manos y yo y algún otro con cuchara. Tampoco se come en una mesa, sino que lo hacemos en el suelo, encima de una alfombra como de rafia. 

La familia son: la madre, Ndey, que es una de las profesoras de la escuela donde estoy, 4 de sus 5 hijos: 3 niñas y 1 niño y el hermano pequeño de Ndey. Ella se quedó viuda y su hermano vino a ayudarla y vive con ellos. La verdad es que la acogida en la familia ha sido muy buena, no tengo ninguna queja, se preocupan mucho por mi y me ayudan en lo que necesito, así que muy bien. Eso si, os lo voy a reconocer, no es fácil, el contraste es muy importante y hay muchos momentos de “bajón”, donde echo mucho de menos todo lo de allí (gente y la vida en general), pero sé y tengo claro que es temporal y que solo hace una semana que estoy aquí, y que en nada me sentiré mucho mejor. Hay días de todo, como todo, así que no so preocupéis, sí, ¡¡os echo de menos!! No considero que sea malo, simplemente lo considero parte de la aventura.

La asociación para la que estoy aquí se llama “J’aime rever” y la lleva una chica gallega llamada Begoña. El proyecto es una escuela de educación especial llamada Jacobo Romero, a la que asisten los niños de poblaciones cercanas con algún tipo discapacidad.   En la escuela la verdad es que desde el primer día tuve una muy buena recibida por parte de los niños, son geniales y se hacen querer rápidamente. Uno de los niños que más necesita fisio vive bastante cerca de la casa donde vivo y cada día lo voy a recoger por la mañana, porque su madre tiene más hijos y no puede llevarlo a la escuela, así que me lo llevo para la escuela para poder hacer fisio y que esté con los demás compañeros y cuando terminamos lo llevo de vuelta a su casa. Los otros niños que tengo para hacer fisio son un poco más “duros de pelar”, una me la tengo que ganar un poco más aún, porque primero no quería ni que la tocara y a finales de semana ya me ha dejado tocarla más, espero con los días ir consiguiendo más. Otra aguantó 10 minutos el primer día y me dijo que ya estaba cansada que no quería hacer más. Hay otro que es muy agradecido y quiere siempre que le haga fisio, pero mientras la está haciendo se distrae enseguida con cualquier cosa, pero bueno, poco a poco, que solo hace una semana que he empezado y nada se consigue con solo este tiempo.

Una de las cosas positivas que tiene también vivir aquí es que tengo la playa aquí al lado y que intento ir casi cada día, en cualquier momento, ya sea para hacer deporte o solamente para ver el mar y relajarme y no pensar mucho en nada. 


Bueno, espero no haberme hecho muy pesada, porque en los primeros posts cuando llego a un sitio nuevo, os pego unos rollos importantes. Espero también haberos podido trasladar un poco aquí y junto a las fotos que voy colgando en instagram (@lauriisanchez) y facebook os vayáis haciendo una idea de cómo es todo esto y de lo que estoy haciendo por aquí.
Prometo no tardar mucho para colgar el siguiente post, que sino os tengo demasiado abandonados y también me va muy bien escribir a mi para plasmar aquí e ir teniendo todo lo que hago por aquí plasmado.